16 agosto 2006

Tradiciones que son maldiciones


degüello

Ya no es que tiren la cabra desde el campanario, ni el santo al río, ni que rifen el liguero de la novia. Es que la tradición aún mata en pleno siglo XXI. Si no son toros son hijas, como el caso de la joven pakistaní que, vivendo en Italia, fue degollada por su padre al negarse a un matrimonio concertado (leer la noticia aquí y aquí.)

Esta noticia viene al hilo del comentario que hice sobre la tradición, la cual se impone sobre cualquier tipo de sensatez o ley. Todo lo justifica: desde lo simplemente molesto hasta la abyección.

3 comentarios:

Jonathan Fernández dijo...

Yo soy de ciencias, aunque aficionado a las letras por placer. Recuerdo eso que estudié años atras de "El paso del mito al logos" y de como la civilización dejo atrás el pensamiento mítico para atenerse a los dictados de la razón. Lo ví en filósofía, y en lugar de letras, ha resultado ser de ciencia-ficción.Que triste y que perra vida esta ... a veces.

desmitificador dijo...

Lo increible es pensar lo siguiente: tú te presentas y dices «Hola, me llamo Jonathan y soy el Gran Sacerdote del culto al dios Bosta. Tengo a mil seguidores. Vengo a registrarme como religión y a que me subvencionen». Y no sólo te subvencionan sino que respetan que entre tus propósitos esté, por ejemplo, que las mujeres sean consideradas muebles de madera sin derechos. Bosta sería considerado una tradición cultural respetable aunque sea, literalmente, una mierda.

Jonathan Fernández dijo...

Pues es cuestion de pensarselo juntando amigotes y luego nos repartimos la subvencion de cervezas.